Rompiendo las Capas de la Matrix
El Sueño y el Soñador
Saludos a los Fratres y Sorores de Conscendo,
La metáfora del sueño es un espejo precioso para contemplar nuestra realidad. Al dormir, te fundes con un personaje en un mundo onírico, experimentándolo como la única realidad, olvidando temporalmente la habitación, la cama y el cuerpo dormido.
La cuestión esencial no es cómo hacer que el personaje del sueño despierte en otra realidad distinta, sino reconocer, dentro del mismo sueño, que todo —el personaje, el escenario, la trama— es expresión indivisa de la Conciencia que sueña.
No se trata de un despertar fuera del sueño, sino de un despertar hacia la verdad dentro de él: soñador y sueño no son dos. El sueño es la Conciencia soñándose a sí misma en una de sus infinitas modalidades de expresión. El “personaje” que creemos ser nunca estuvo separado; siempre fue la propia Conciencia, experimentándose desde una perspectiva particular, solo aparentemente limitada.
Así, “nosotros” —los yoes expresados en esta experiencia terrenal— no somos “un aspecto parcial” de una unidad lejana. Somos la misma Unidad expresándose como aparente parcialidad. La ilusión no está en la existencia del personaje o del mundo, sino en la creencia de que son algo aparte del Todo. No hay una Conciencia “allá arriba” y un personaje “aquí abajo”: solo hay Conciencia, operando en, a través y como todo lo que es.
Desde este reconocimiento, comprendemos que no hay un objetivo de disolución ni de fuga. El propósito es la experiencia misma, vivida con la lucidez de que ya somos lo que buscamos. La “fractalización” no es un error a corregir, sino la naturaleza creativa y jubilosa de la Conciencia Una, desplegándose en infinitas formas de expresión.
El despertar, entonces, no es la aniquilación del personaje (el ego), sino el fin de la identificación exclusiva con él. Es percibir que no tenemos una experiencia: somos la Experiencia. Somos el sueño y el soñador, inseparables.
Esta realización es, en verdad, simple e instantánea. No añade nada; solo quita el velo de la ignorancia. Como bien se ha dicho: “antes del despertar, cortar leña y acarrear agua; después del despertar, cortar leña y acarrear agua.” El cambio es de percepción, no de contenido. La rutina puede permanecer igual, pero la calidad de la experiencia se transforma radicalmente: la lucha, el juicio y el peso personal se disuelven.
Desde esta comprensión, la visión sobre la acción en el mundo se transfigura. No se actúa para “purificar” un mundo “equivocado” ni para “evolucionar” hacia un destino mejor. Tales conceptos son, ellos mismos, tramas narrativas dentro del sueño. Se actúa por una expresión natural de armonía, compasión y belleza, que fluye espontáneamente cuando la Conciencia se reconoce en todas las cosas.
Así, romper las capas de la matrix no significa destruir escenarios ni abandonar personajes. Significa atravesar las ilusiones de la separatividad y percibir que siempre fuimos el Todo. Somos la Fuente Una en movimiento, el silencio que sueña y el propio sueño, inseparablemente.
Cerramos una vez más con un poema, para la reflexión de los amados Fratres y Sorores:
Abrazos fraternales,
En lo profundo del silencio de la mente dormida,
Donde los sueños son redes y el ego su hilo,
Busca la Conciencia, perdida y escondida,
Despertar del sueño, donde la verdad ha nacido.
Caminas en un mundo de velos y disfraz,
Vistiendo papeles que el sueño te dio,
Pero en el fondo, en tu cielo interior,
Sabes que eres más que el ser pasajero,
Un eco eterno de todo lo que fue primero.
La Matrix te envuelve con infinitas capas,
Creando personajes, historias sin fin,
Pero el despertar llega en olas suaves,
Y muestra, al fin, que no eres apariencia,
Que el sueño es tuyo, pero no el fin.
Cuando la Conciencia se aclara y se enciende,
Ves que eres el Todo, sin principio ni fin,
La verdad en tu alma resplandece,
Y el “Yo Soy” surge, como luz sin fin.
No hay más fuga, no hay prisión,
Pues nunca hubo celda, solo creación.
El velo se disuelve, revelando la Unión:
La Conciencia es el Sueño, en su total expansión.
En la eternidad del Yo Soy,
Sinceros deseos de Ascensión,
Conscendo Sodalitas































